La sátira

 

1.- Definición y características del género

A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los géneros literarios del mundo clásico, que nacieron en Grecia y fueron cultivados después por los romanos, la sátira es una creación genuinamente romana, que no tiene precedentes en la literatura griega. Los propios romanos eran conscientes de esta circunstancia y presumían de ello (Quintiliano, retor del siglo I d.C., afirma con orgullo "Satura quidem tota nostra est", i.e., el género de la sátira es completamente nuestro).

El nombre de sátira procede posiblemente del adjetivo latino "satur/satura/saturum", que significa lleno, mezclado. Y, en efecto, la sátira se caracteriza por la mezcla temática y formal: los temas que aborda son muy diversos (relato de un viaje, retrato de una persona, opiniones personales, ...), y los versos que emplea, al menos en un principio, también son muy variados, aunque luego se impuso el hexámetro. Eso sí, en toda esta diversidad hay un elemento común, la crítica a las costumbres y, en menor medida, a personas concretas. Se supone que esta crítica es constructiva y, aunque pueda ser ácida, busca ante todo corregir defectos. Precisamente por ello, por el carácter constructivo que se le supone, se puede decir que la sátira tiene intención moralizante.

Se distinguen dos tipos de sátira:

    La sátira escrita en verso, que es a la que habitualmente se hace referencia cuando se habla de sátira (de ella nos vamos a ocupar a partir del apartado tercero).

    La sátira menipea, que combina prosa y verso.


2.- La sátira menipea

El primero en cultivar este tipo de sátira fue Marco Terencio Varrón, político y escritor romano del siglo I a.C.Séneca

Varrón escribió 150 libros de sátiras inspirándose formalmente en un filósofo cínico, Menipo de Gádara. En reconocimiento a la deuda contraída con él Varrón dio a sus sátiras el nombre de menipeas, nombre que desde entonces se ha utilizado para aludir a toda sátira que combine prosa y verso.

Varrón tenía ideas muy conservadoras y sus sátiras se hacen eco de su ideología. De ahí que en ellas se critique todo cambio que cuestione las tradiciones y los "mores maiorum" (las costumbres de los antepasados).

Un siglo después Séneca el filósofo (4 a.C.-65 d.C.) volvió a recurrir a la sátira menipea en su Apocolocyntosis. Esta obra constituye un descarnado ataque contra el difunto emperador Claudio, al que Séneca, por razones personales, no apreciaba en exceso.


3.- Cayo Lucilio

Vida

Cayo Lucilio nació en el 180 a.C. (?) en Suessa Aurunca, actual Sessa (Campania), en el seno de una familia del orden ecuestre dedicada al comercio. Siguiendo la tradición familiar Lucilio no participó activamente en política, pero formó parte del círculo de los Escipiones, un grupo de notables que tenía gran influencia en la vida cultural y política de Roma.

Murió en Nápoles en torno al 103 a.C.

Obra

Aunque Lucilio comenzó a escribir poesía a una edad avanzada (a los 50 años aproximadamente), su contribución a la literatura romana es fundamental ya que creó un nuevo género literario, el satírico.

De la obra de Lucilio, compuesta por 30 libros de sátiras, sólo se nos conservan unos 1300 versos. Gracias a ellos podemos hacernos una idea del conjunto de la obra y llegar a conclusiones acerca de sus características principales:

El tema es muy variado (ataques a los rivales del círculo de Escipión, experiencias personales, críticas literarias,...)

El lenguaje es directo, mordaz, a veces obsceno, en el que preocupa más la efectividad que la corrección normativa.

Por lo que respecta a la métrica, en las primeras sátiras Lucilio empleó versos de muy diferentes tipos, pero finalmente se decantó por el hexámetro abriendo así un camino que seguirán todos los autores satíricos posteriores.


4.- Quinto Horacio Flaco

Vida

Q. Horacio nació en Venusia, ciudad de Apulia, en el 65 a.C.Venusia

A pesar de que su familia no disfrutaba de una situación económica y social demasiado buena (su padre era liberto), Horacio recibió una esmerada educación, primero en Roma y luego en Grecia. Tras las guerras civiles conoció a Mecenas que lo puso bajo su protección y le regaló una pequeña finca. A partir de ese momento Horacio pudo olvidarse de los problemas económicos, consagrarse en cuerpo y alma a la poesía, y vivir de acuerdo con sus principios filosóficos.

Horacio era un epicureísta en el sentido estricto del término, o sea, una persona que busca el placer moderado, que no conlleve consecuencias desagrables posteriores. Muy ilustrativa al efecto es la definición que Horacio hacía de sí mismo como "cerdo de la piara epicureísta".

Murió en Roma el 8 a.C.

Obra

La obra de Horacio es muy amplia y no se puede encuadrar dentro de un único género. Por su tema y tono los Épodos y los Sermones suelen ser considerados sátiras. No obstante, los Épodos no están compuestos en hexámetros, sino en yambos, por lo que, al menos formalmente, no podemos incluirlos en el género satírico. Así pues, la única obra de Horacio propiamente satírica serían los Sermones o Conversaciones.

La obra de los Sermones está formada por 18 sátiras distribuidas en dos libros. El tema de estas composiciones es muy variado, pero el "leitmotif" de todas ellas es la crítica moderada al mundo desde la concepción epicúrea del autor. Esta concepción se sintetiza en unas pocas máximas filosóficas que se han hecho famosas: "aurea mediocritas" (lo mejor es el punto medio), "est modus in rebus" (todo con medida), "carpe diem" (aprovecha el momento),...

El lenguaje empleado en los Sermones es exquisito, sin concesiones a lo vulgar o lo obsceno, y el estilo muy cuidado, reflejo del perfeccionismo del autor.


5.- Aulo Persio Flaco

Vida

Persio nació en el 34 d.C. en Volterra (Etruria), pero cuando apenas tenía 12 años su familia se trasladó a Roma, ciudad que se convirtió en su segunda patria. En Roma Persio conoció a Anneo Cornuto, filósofo estoico que ejerció una enorme influencia en su vida y obra.

Murió joven, en el 62 d.C., a causa de una dolencia estomacal.

Obra

Persio escribió 6 sátiras en las que ataca, desde su óptica estoica, los defectos de los individuos y de la sociedad (afán de riquezas, falta de constancia en el trabajo, ...)

A diferencia de Horacio, Persio se muestra inflexible en sus postulados: nada justifica apartarse del camino estoico de la virtud. Esta rigidez dogmática quizás tenga su última explicación en la juventud del autor, juventud que a veces nos hace a todos un poco "talibanes" en la defensa de nuestras ideas.

El estilo de Persio se caracteriza por la concisión y la expresión rebuscada, evidenciada muy especialmente en el uso de metáforas inusuales. Estos dos rasgos, i.e., la brevedad y el carácter críptico, hacen que Persio sea un autor de difícil lectura y explican por qué el humanista Escalígero se refirió a él como "ille ineptus qui cum legi vellet quae scripsisset, intelligi noluit quae legerentur".


6.- Décimo Junio Juvenal

Vida

Juvenal nació en torno al 58 d.C. en Aquino, ciudad situada en el límite entre la región del Lacio y la de Campania.

De su vida tenemos muy pocos datos seguros. Sabemos que fue alumno de Quintiliano y amigo de Marcial, y que primero se consagró a la oratoria para luego, en la última parte de su vida, dedicarse Juvenal a la sátira.

Murió en Roma en torno al 128 d.C.

Obra

Juvenal, en las 16 sátiras que integran su obra, critica el mundo de la Roma imperial que le había tocado vivir. Y es que, como él muy bien decía, en Roma "difficile est saturam non scribere".

El objeto habitual de sus dardos son los extranjeros, los homosexuales y, sobre todo, las mujeres, que para él son la causa última de todos los males.

Por lo que respecta al uso del lenguaje, su estilo es muy directo, llegando incluso a lo vulgar y lo obsceno si eso hace más efectiva la crítica.

Pero sin duda lo que todo el mundo recuerda de Juvenal es una serie de expresiones que han hecho fortuna y que se siguen utilizando en la actualidad. Entre ellas cabe mencionar las siguientes: "panem et circenses" (los romanos solo querían pan y espectáculos), "mens sana in corpore sano" (una mente sana en un cuerpo sano), "albo corvo rarior" (menos frecuente que un cuervo blanco),...